Hoy como ayer: ¡QUE SE VAYAN TODOS Y QUE NO QUEDE NI UNO SOLO!

Nos volvemos a encontrar con un nuevo aniversario de las jornadas del 19
y 20 de diciembre.

La región Argentina para el 2001 se veía convulsionada y se abrió
caminos a fuerza de asambleas populares y piquetes frente a la represión
feroz del Estado. Algunos salieron por sus ahorros y por sus cuentas
bancarias, otros salieron por su desocupación y su desesperanza y otros
tantos porque no tenían más nada que perder. El eje era o aparentaba ser
el mismo, la política rapaz que no solo nos engañaba sino que pretendía
concensuar el robo descarado de los bancos declarando el ESTADO DE
SITIO, catapultando a la gente a tomar las calles. A pesar de la dura
respuesta del poder (39 muertos en menos de una semana) el pueblo siguió
movilizado, fue entonces que se acuño la frase “que se vayan todos”, que
por lo menos por dos años recorrería las calles porteñas.

Los que no tenían trabajo, veían cómo día a día se acrecentaban sus
filas, los que todavía lo tenían veían cada vez más pauperizadas sus
vidas por la reforma laboral y el aprovechamiento de la situación por
los patrones para seguir aumentando sus ganancias. Los sindicatos…
bien, gracias. El pueblo se reunió en plazas, locales y esquinas y con
todas sus contradicciones empezaron a buscar las respuestas que nadie
más podía darles. Las fábricas que eran cerradas o vaciadas por los
patrones eran tomadas y puestas a producir nuevamente. Los movimientos
de desocupados, por su parte, tomaban más vigor y empezaron a mostrar
una fuerte presencia y ser una amenaza para el poder político. De ellos
salían las asambleas barriales, cooperativas y comedores populares en
toda la región.

El tiempo fue pasando, desgastando la protesta y las asambleas antes
numerosas entraron a decaer, en parte por falta de resultados y en parte
ayudada por los sacerdotes de la izquierda que bajaban a éstas para
hacer política. Aquel extraño rejunte al que unía más la desesperación
que algún tipo de conciencia solidaria, se resquebrajó y lo que no pudo
resolverse desde abajo, empezó a fortalecerse por arriba. Vinieron la
seguidilla de presidentes y las pulseadas por el sillón, ante unas FFAA
que miraban con preocupación, una prensa alarmista y una iglesia
clamando por la preservación y defensa de las instituciones. Todos los
sectores del poder junto a sus aliados: gobernadores, intendentes, etc.,
iniciaron la recomposición poniendo a Duhalde primero, quien después de
los “excesos” en la pacificación (masacre del puente Pueyrredón) dejó a
su candidato (Kirchner) quien tras perder en primera vuelta con Menem y
tras el paso atrás de éste en la segunda vuelta, es nombrado presidente.
Es bajo este gobierno que se da la restauración completa, aliándose o
cooptando grandes sectores de los movimientos sociales, de Derechos
Humanos y del sindicalismo empresarial, y junto a intelectuales
“progresistas” llevó a cabo un rearme que hasta hace poco venía dandoles
frutos. Rearme que hoy en día se rompe cada vez más debido a la recesión
y a las nuevas oportunidades políticas que las próximas elecciones
ofrecen.

A diferencia del 2001, la burocracia sindical se está organizando para
hacer frente a una situación parecida, hoy; para que no se desbanden los
trabajadores de nuevo y vean limitado su poder de negociación con los
patrones ni peligre su enriquecimiento. El gobierno, adelantándose al
escenario posible con leyes represivas como la ley “antiterrorista” y la
persecución hacia los trabajadores y al pueblo organizado, con la
condena a cadena perpetua a los petroleros de Las Heras como máximo
exponente de ello.

Después de 13 años, la situación vuelve a encaminarse hacia el pasado,
pero esta vez los trabajadores debemos estar preparados para apuntar los
cañones contra los que siempre sacan provecho de la miseria y la
explotación: patrones, estado, iglesia y partidos políticos. Solo así
podremos superar sus ataques y evitar que se repita la historia otra
vez.

Hoy como ayer: ¡QUE SE VAYAN TODOS Y QUE NO QUEDE NI UNO SOLO!

¡Absolución y libertad definitiva a los petroleros de Las Heras!

¡Por la libre asociación gremial!

Consejo Federal
FORA-AIT